Todo sobre el Poker y sus modalidades de juego


Cuando pensamos en poker, la imagen del juego que se forma automáticamente en nuestras mentes se corresponde con la clásica partida de Texas Hold ‘Em, única variedad conocida ampliamente por la mayoría de jugadores ocasionales, aquellos que de vez en cuando también invierten en las tragamonedas, sin ir más lejos. Lo cierto es que la popularidad del Texas Hold ‘Em se remonta a tan sólo los últimos quince o veinte años, cuando los casinos online comenzaron a apostar fuertemente por esta variedad que ahora constituye la modalidad principal de poker en la mayoría de torneos internacionales.

Debido a su gran profundidad de estrategias, que mezclan el juego de resistencia psicológica junto a la probabilidad matemática y el azar, el poker cuenta con numerosas variedades que van mucho más allá del Texas Hold ‘Em y que han estado jugándose en Estados Unidos y Europa desde mediados del siglo diecinueve. La hegemonía del Texas Hold ‘Em no se debe a que ofrezca mayores posibilidades de diversión o a que permita un juego más justo que el resto de modalidades. Tal decisión es totalmente subjetiva, y depende de nuestras preferencias como jugadores. En realidad, se debe en gran parte a la facilidad con la que puede retransmitirse por televisión, además de la enorme sencillez de sus reglas. Otros juegos de poker introducen normas algo más enrevesadas, que motivan que el gran público no pueda adaptarse al seguimiento de las partidas sin observar un cierto número de competiciones o jugar algunas manos. Es seguro que alcanzar un cierto nivel de calidad como jugadores de poker es más difícil, por ejemplo, que ganar algunos euros en las tragamonedas de cualquier casino físico u online.

El Texas Hold ‘Em es ahora promocionado en casas de apuestas online y torneos de todo tipo, pero lo cierto es que el poker clásico, que aún se juega informalmente en el hogar o en las partidas con amigos, es el conocido como Five Card Draw o poker tapado. Para abordar estos temas con mayor precisión, asumiremos que el lector está familiarizado con, al menos, los principios básicos del poker Texas Hold ‘Em, que resulta ideal para aquellos novatos que desean aventurarse a jugar sus primeras manos.

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La principal diferencia de este tipo de poker respecto al Texas Hold ‘Em es el hecho de que todas las cartas permanecen privadas, repartiéndose cinco a cada jugador al principio de la mano. En el Texas, en cambio, cada jugador contaría con dos cartas privadas y el resto se revelarían de forma comunitaria a lo largo de las diferentes rondas. Las rondas de apuestas, por lo tanto, se reducen a tan sólo dos, y en lugar de revelarse nuevas cartas comunitarias, los jugadores se descartan de aquellas que no deseen en su mano. En ambas ocasiones, el rango de opciones será el mismo: ir a la apuesta de la mesa, subir, pasar (siempre y cuando esté permitido) o retirarse. El Five Card Draw, al igual que el Texas Hold ‘Em, admite la posibilidad de jugar sin límite de apuesta, con bote limitado o con límite de apuesta fijo.

Este tipo de poker resulta muy sencillo para los nuevos jugadores, y las manos se suceden de forma muy rápida y dinámica. El factor de habilidad del jugador se amplía a la capacidad de discernir con qué cartas tenemos mejores posibilidades de formar una mano ganadora, y cuáles no tienen opción de mejorar a pesar de combinarse con nuestras siguientes adquisiciones, por lo que no contamos con el azar de juegos como las tragamonedas. Además, el concepto de farol se redefine: se puede mentir mediante la posibilidad de no descartar ninguna de nuestras cartas, haciendo creer al resto de jugadores que contamos con una mano inmejorable desde el inicio. Muchos jugadores veteranos reducen sus partidas informales a la práctica de esta variedad clásica, que a su vez cuenta con importantes subtipos. También es posible hacerlo en un casino online, aunque las salas de mayor audiencia siempre estarán dedicadas al Texas Hold ‘Em.

Si avanzamos en profundidad y dificultad, es posible que los jugadores más jóvenes no conozcan los principios del stud poker, cuya variante más conocida es el Seven Card Stud o Stud de 7 cartas. En el Seven Card Stud eliminaremos la apuesta ciega e introduciremos una apuesta obligatoria que debe realizar toda la mesa, y que popularmente se denomina ante. Es importante saber que, en el Stud de 7 cartas, es imprescindible que exista un límite de apuesta preestablecido.

Durante la primera fase del juego se nos repartirán tres cartas: dos de ellas serán privadas, mientras que la carta restante podrá ser vista por los demás jugadores. Se realizará entonces otra ronda de apuestas mínimas, y si nuestra carta pública es la más baja de la mesa, estaremos obligados a jugar primero. En la siguiente fase recibiremos otra nueva carta pública, siendo esta vez el que cuente con las dos mejores cartas el dé que comienzo a la partida. Por ejemplo, podría comenzar aquel que cuente con una pareja de ases, siempre y cuando no sea superado por ningunas otras dos cartas de mayor envergadura, y estará obligado a realizar otra apuesta mínima, a la que le seguirán el resto de apuestas de la mesa. Algunos jugadores podrán retirarse, otros ir a la apuesta y otros subirla.

Durante dos fases más, los jugadores recibirán nuevas cartas expuestas, y de nuevo actuará realizando una apuesta aquel jugador capaz de formar la mejor mano. Durante estas dos rondas y las siguientes, el jugador estará obligado a realizar la apuesta máxima de la mesa. Será en la última ronda cuando los jugadores reciban la séptima carta, pero esta vez será totalmente privada: tan sólo los propios jugadores podrán conocer qué carta les ha tocado. En la ronda final de apuestas, que comenzará el mismo jugador que en la fase anterior, los jugadores deberán decidir si ir, subir o retirarse antes del showdown. Finalmente, las cartas se irán mostrando poco a poco, comenzando por las del jugador que apostó por última vez en la fase anterior.

Este tipo de poker, a pesar de contar con reglas muy estrictas y diversas, levanta pasiones entre aquellos jugadores que logran dominarlo, especialmente debido al inmenso suspense con el que cuentan sus partidas. En el Stud de 7 cartas siempre tenemos una idea básica de quién cuenta con algunas de las mejores cartas, gracias al hecho de que una gran parte de ellas son públicas, encontrándose a la vista de todos los jugadores. El hecho de que el jugador con la mejor mano sea el encargado de comenzar las rondas añade un foco constante de presión sobre este, y la emoción de conocer finalmente si el jugador predilecto es o no el ganador añade un gran factor sorpresa al desarrollo de las partidas.



Es posible que un jugador que no ha participado en el comienzo de ninguna ronda termine haciéndose con la victoria gracias a sus cartas tapadas, lo que requiere un gran control de las emociones y unos nervios de acero para no revelar antes de tiempo nuestra posición privilegiada. Este tipo de poker cuenta con secciones en muchos torneos internacionales, ya que añade un punto de imprevisibilidad y azar a la partida con el que no cuentan otros tipos de poker. Para otros tantos jugadores, el Stud de 7 cartas es una oportunidad de relajarse después del juego más técnico y habilidoso que implica el Texas Hold ‘Em.

Muchos jugadores habituales de poker online no saben cómo aventurarse por primera vez en estas modalidades alternativas de poker sin arriesgar una parte importante de sus ingresos. La forma ideal de introducirnos en estos modos de juego es aprovechar las diferentes promociones y ofertas que nuestro casino online suele poner a nuestra disposición. Bet365 es un gran ejemplo de ello, y gracias a sus jugosos bonos de bienvenida consigue a diario un flujo constante de nuevos jugadores. Los bonos de bienvenida tienen por objetivo reducir el riesgo de nuestras primeras apuestas, y para eso nos reintegran una cantidad concreta del dinero que hemos introducido en nuestro primer ingreso.

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